Posesión
Por más rutinario que pueda parecer dentro de la Iglesia, la instalación de monseñor Francisco Ozoria Acosta como arzobispo metropolitano de Santo Domingo reviste una trascendente connotación social. Por la presencia de su antecesor, el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, se puede decir que la congregación ha desempeñado un papel insoslayable en el debate de la problemática política, social y económica del país.
No había un asunto de interés nacional en torno al cual no se consultara a López Rodríguez, cuyas opiniones, por su franqueza, solían encender controversias. Dado que Ozoria Acosta, un religioso por demás asequible, no ha sido indiferente, su gestión que inicia mañana sábado despierta muchas expectativas.
Más cuando el hasta ahora obispo de San Pedro de Macorís, donde dejó sus huellas por su identificación y apoyo con la suerte de los braceros de la industria azucarera, y López Rodríguez han tenido diferentes puntos de vista sobre cuestiones migratorias y otros conflictos. Aunque las prédicas religiosas se basen en los mismos postulados.

