Congoja
La ingeniería ha perdido a uno de sus más connotados representantes con la muerte, a los 88 años de edad, del ex secretario de Obras Públicas, Rafael Corominas Pepín. De un tiempo a esta parte se destacó no solo como profesor de diferentes universidades, sino como uno de los profesionales que más veló por las construcciones antisísmicas.
Eran constantes sus advertencias para que se respetaran las normas de la ingeniería civil que se corresponden con la orografía y el clima de una nación como República Dominicana.
Sus reiteradas prédicas para que se observara el protocolo antisísmico, sobre todo en la construcción de planteles escolares, puentes y otras obras de grandes dimensiones públicas y privadas, tenían el propósito de evitar una tragedia en caso de terremotos.
Corominas Pepín, un reputado profesional, fue presidente del Colegio Dominicano de Ingenieros Arquitectos y Agrimensores (Codia) y de la Sociedad Dominicana de Ingeniería Sísmica. Con su deceso, ocurrido ayer, la nación pierde a una figura prestante y los familiares a un valioso ser humano.

