Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Lección

A medida que se acerca el final de la actual temporada de Grandes Ligas, la figura del toletero dominicano David Ortiz se agiganta tanto por su recia ofensiva como por su determinación de poner punto final a su brillante carrera.

No han valido las insinuaciones ni persuasiones para que reconsidere una decisión que para él es irrevocable. Retirarse con unos números propios de sus mejores tiempos no es lo que se estila.

Y menos entre los estelares dominicanos, que han tenido que salir desahuciados, cuando ya nadie los quiere ni como tacos de escopetas.

Ortiz, por lo menos hasta el martes, figuraba entre los líderes de bateo con un promedio de 321 y encabezaba su liga en dobles, 48. Competía en carreras impulsadas con 124 y estaba entre los principales jonroneros con 37.

Esos números son un pasaporte para permanecer otra temporada que le reportaría una buena suma de dinero, pero el carismático jugador ha dicho ¡basta ya! Al terminar su carrera con broche de oro, Ortiz tiene más expedito el camino para entrar al Salón de la Fama por la puerta grande.

El Nacional

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