Gobierno, clase política y sociedad civil debería verse en el espejo de Estados Unidos donde hoy su liderazgo procura alcanzar un acuerdo para evitar que la más grande economía del mundo caiga en un precipicio fiscal.
El presidente Barak Obama, que al igual que Danilo Medina estrena una nueva gestión, sostiene encuentro con líderes de la oposición en busca de un terreno común y una respuesta equilibrada a un déficit fiscal que amenaza llevarse por delante la relativa recuperación de la economía.
La Casa Blanca se propone en enero imponer tributo y reducir exenciones por más de 500 mil millones de dólares, lo que significa un golpe demoledor para los intereses de grandes corporaciones e incluso para la clase media. Aquí, el Consejo Económico y Social no pudo fungir como ente de consenso para dirimir el tema del déficit y de la reforma fiscal, lo que motivó que el Gobierno impusiera un paquete tributario por el que ahora todos lloran.
Llama la atención que junto al paquete impositivo, Obama anunció recortes masivos en el gasto público, incluso en el presupuesto del Pentágono. En Washington, las fuerzas políticas procuran un acuerdo antes de Navidad. Aquí sobra tiempo para que Gobierno y clase dirigente demuestren voluntad de concertación.

