Tensión
La tensión, antes que bajar, ha subido en Valle Nuevo desde que se cumplió el plazo de cuatro meses dado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales a los productores y empresas agrícolas para que desalojen el parque nacional.
La sangre todavía no ha llegado al río, pero el curso que han tomado los acontecimientos hace temer una confrontación o un desenlace sangriento. Muestra de la tensión es que en las últimas horas militares destruyeron decenas de metros de tubos en la finca del presidente del Bloque Campesino, Norberto Rosario.
El caso del parque nacional no ha dejado de adquirir ribetes de una batalla de opinión pública. Mientras figuras y sectores populares respaldan a los productores y plantean una salida negociada al conflicto, asociaciones empresariales y grupos ecologistas se identifican con la decisión de Medio Ambiente para rescatar el área.
Mientras el conflicto cobra intensidad no ha dejado de intrigar la exclusión de los propietarios de cabañas del desalojo de los predios, que hoy están militarizados.

