En apuros
La intensidad adquirida por los vientos que soplan sobre la gestión del presidente Donald Trump ya han adquirido la categoría de tormenta. Todavía envuelto en la crisis desatada por la destitución del director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), James Comey, el Gobierno de Corea del Norte tensa más la atmósfera con la detonación de otro misil. Antes que responder con una acción de fuerza, Trump optó por pedir ayuda a Rusia para frenar las provocaciones del dictador Kim Jong-un.
El artefacto, que estalló próximo a territorio ruso, fue el mensaje con que Norcorea recibió la elección de un nuevo gobernante en Corea del Sur. Además de la crisis asiática, que se torna cada vez más explosiva, Trump tiene el problema de la investigación sobre la injerencia de Rusia en el proceso electoral, que investigaba el destituido jefe del FBI.
Trump, que también tiene problemas en la región por la batida contra los inmigrantes y el muro que ordenó en la frontera de Estados Unidos con México, luce cada vez más atrapado en una telaraña de conflictos.

