Ojalá que a esta hora de verdad Israel y Palestina hayan acatado el acuerdo para el cese de los bombardeos israelíes sobre Gaza que han causado más de un centenar de muertos, incluido muchos niños y mujeres.
Ese acuerdo debe incluir también la interrupción del lanzamiento de misiles desde territorio palestino hacia Israel o la posibilidad de que se perpetren actos de terrorismo, como la explosión de una bomba dentro de un autobús que causó heridos graves en Jerusalén.
Tal merece que la mediación de Egipto con el respaldo de Washington ha logrado detener un conflicto que consternó al mundo por lo cruento y por el saldo de víctimas civiles, especialmente en la mentada Franja de Gaza.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, dijo en un discurso a la nación que su gobierno decidió darle una oportunidad a la diplomacia internacional para que procure un acuerdo duradero con Palestina. Por lo menos se ha puesto un alto a una orgía de sangre en la que los niños, mujeres y población civil en sentido general llevaron la peor parte. Se ruega por una paz duradera en Medio Oriente.

