Sospecha
En la medida que se torna más denso el velo de misterio sobre el caso del sicario Alejandro Castillo Paniagua (Quirinito), más crece la sospecha de que su supuesta muerte fue una trama para sacarlo del país o garantizarle la más absoluta protección.
La desaparición de Quirinito, así como la no localización de la tumba en que se dijo fue sepultado constituyen una bofetada para las autoridades judiciales y una ofensa para la opinión pública.
El vergonzoso caso recuerda la misteriosa desaparición en 2010 del teniente Fernando de los Santos (La Soga), acusado de sicariato, de quien desde entonces hasta la fecha no se tiene el menor rastro.
Siempre se ha dicho que La Soga fue ayudado a huir para evitar que delatara a sus presuntos cómplices en sus crímenes y operaciones delictivas. Quirinito tuvo la suerte de que por supuestas razones de salud lo enviaran a la casa a cumplir los 20 años de prisión a que había sido condenado por el asesinato en 2010 de un español.
También de que se anunciara su muerte, sin que hoy se conozca siquiera dónde está “enterrado”.

