Violencia
La violencia de género no da señales de detenerse. El caso de la abogada de San Pedro de Macorís, Anibel González Ureña, atacada a puñaladas por su expareja, el comerciante Yasmil Oscar Fernández Estévez, es otra de las muchas muestras.
Pero si la violencia de género no se frena, a pesar de la campaña de la Procuraduría General de la República y otras instancias públicas, tampoco ha cedido la violencia callejera.
El asesinato en La Cueva de Cotuí durante un atraco a los esposos Starling Mejía Polanco y Ana Deysi Batista Espinal por tres asaltantes que fueron abatidos por la Policía reconfirma la inseguridad que prevalece en la población.
Los cinco muertos en el suceso se agregan a otros ultimados en asaltos y en intercambios de disparos con policías. Tanto la de género como la callejera son expresiones de un profundo malestar que palpita en la sociedad.

