Otro aviso
Las heridas de bala a un coronel, vocero de la Armada, durante un supuesto intento de asalto el domingo en que también resultó herido un hijo suyo de 5 años es otra muestra fehaciente del inquietante nivel alcanzado por la criminalidad y la delincuencia.
Está más que a la vista que nadie está seguro. Augusto Alberto Lizardo González estaba frente a su casa, un apartamento en el sector El Millón, cuando según la Policía, dos hombres que se desplazaban en una motocicleta, lo encañonaron para despojarlo de su arma. Al resistirse, el oficial, que sufrió dos disparos, quedó vivo milagrosamente.
Uno de los tiros alcanzó a su hijito en un pie.
El suceso, que forma parte de una larga cadena de hechos criminales en los últimos días, es otra señal de la inseguridad que representa una delincuencia desbordada, que ha instalado sus reales y desafía cada día más a la Policía.

