Como cabía suponer, surtió sus efectos la presión ejercida por Hillary Clinton para que el Gobierno retire al candidato oficialista para la segunda vuelta de las elecciones en Haití. Tuvo, eso sí, que viajar a Puerto Príncipe para hablar personalmente con el presidente Renè Prèval e incluso hacerle algunas concesiones. Prèval, que debía entregar el poder el lunes 7, permanecerá unos días más en el cargo. Parece que en Haití está permitido toda suerte de injerencismo en sus asuntos internos. Estados Unidos y la comunidad internacional legitimaron el golpe de Estado de 2004 contra el presidente Jean Bertrand Aristide y ahora obligan a Prèval a prescindir del candidato oficialista para la segunda vuelta bajo el alegato de que fue favorecido con un fraude. El balotaje, pautado para el 20 de marzo próximo, será entre la profesora y exprimera dama Mirlande Manigat, quien llegó en primera posición, y el cantante Michel Martelly. Ante presiones de tanto peso como la de Estados Unidos, el Consejo Electoral Provisional tuvo que variar los resultados.

