Dolor
Además de no ceder, los crímenes pasionales exhiben una saña espantosa. Solo la ira acumulada explica la muerte de un martillazo en la cabeza, propinado por su marido en presencia de los tres hijos, de la pareja, de una señora en la comunidad Monte Adentro, de Santiago. Después de causar la muerte a Mercedes Peña Santiago, de 36 años, Francisco Morán se quitó la vida colgándose de un árbol.
Los hijos de la pareja de 18, 17 y 14 años de edad no solo presenciaron el golpe mortal a su madre, sino que con el suicidio del padre quedaron en la orfandad. La tragedia representa otro toque de atención para las autoridades sobre el drama de los feminicidios.
Hay que insistir en que en los crímenes y la violencia intrafamiliar tiene que irse a las reales causas para diseñar la estrategia de prevención contra un mal que por su expansión ha adquirido la categoría de epidemia.

