En el aire
Al defender la labor de la Junta Central Electoral (JCE), Roberto Saladín, uno de sus miembros, denunció una campaña de agresión permanente para dañar la imagen del organismo. Sin identificar a nadie en particular Saladín dijo que se trataba de sectores infiltrados en los medios de comunicación, pagados por organizaciones internacionales.
Tras la suspensión de las elecciones municipales del 16 de febrero, la JCE, que estimó pertinente pedir perdón, ha sido blanco de duros ataques de diferentes sectores.
Incluso la multitud de jóvenes que tomó la Plaza de la Bandera demandaba no solo que se esclareciera el supuesto sabotaje que motivó la suspensión de los comicios, sino la renuncia de los miembros de la JCE.
Al denunciar una campaña de agresión permanente, Saladín, que renunció del tribunal y después la revocó, debe ser más específico, siquiera para edificar a la opinión pública.

