El ministro de Salud Pública, Freddy Hidalgo, ha dejado atónita a la opinión pública con las gestiones que anunció para que los grandes centros privados devuelvan en servicios a los más necesitados siquiera una parte del subsidio que reciben del Estado.
O sea, que los cuantiosos recursos, que tanto necesitan los hospitales públicos, carentes de equipos y medicamentos, se han otorgado como una gracia, sin ningún tipo de control, a las clínicas privadas.
Se entiende cualquier aporte a un centro de investigación o de asistencia social, pero es censurable que se prive de servicios médicos a las grandes mayorías para beneficiar, a cambio de nada, negocios privados.
Es algo insólito, sobre todo con las carencias en los hospitales y la deficiencia de los servicios públicos. Está bien que se busque un acuerdo razonable, pero siempre tomando en cuenta que el contribuyente no puede subsidiar negocios privados a cambio de nada. Algo que no se reduzca a la mera propaganda tienen que devolver las clínicas por los recursos que reciben.

