Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

La batalla del 30 de marzo, que se libró en Santiago y de la cual se conmemora hoy el 166 aniversario, parece un episodio de la historia griega. Porque sólo el valor y el heroísmo de un pueblo desarmado explica que pudiera enfrentar y vencer, como ocurrió en la memorable contienda librada en 1844, a un Ejército que también lo superaba en efectivos. La epopeya en la que sobresaleiron los comandantes José María Imbert y Fernando Valerio y  su “Carga de los andulleros” ratificó la determinación del pueblo dominicano de ser libre, soberano e independiente. En la célebre gesta del 19 de marzo, que se libró en Azua, ya los dominicanos habían demostrado que estaban dispuestos a inmolarse en aras de los ideales del patricio Juan Pablo Duarte. Esa determinación para preservar la separación proclamada el 27 de febrero de 1844 fue ratificada con la soberbia demostración de valor y heroísmo ofrecida por los santiagueros. La férrea determinación ratificada por los santiagueros convierten gestas como la del 30 de marzo en referente histórico.

El Nacional

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