La fisura que se advierte entre el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo y el Banco Central no es lo más grave con relación a costosos estudios sobre la realidad económica y social que se han pagado a técnicos extranjeros. Lo más grave es que el Gobierno sea técnicamente timado con evaluaciones, la mayoría de las veces reiterativas, que, para colmo de males, tampoco se aplican. El gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, ha censurado que se contraten economistas extranjeros para estudios que pueden realizar dominicanos. Pero peor todavía cuando esos economistas no realizan siquiera una evaluación acabada, como dice Valdez Albizu que ocurrió con Ricardo Hausmann, del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard. No se sabe cuánto costó su estudio de Hausmann, pero por el que hizo el francés Jacques Attali el Gobierno dijo que erogó un millón de dólares. No tiene ningún sentido contratar expertos para estudios que son rechazados y engavetados. Es lo que se llame un lujo irracional.

