El ex gobernador de Puerto Rico, Aníbal Acevedo Vilá, pudo librarse el viernes de un problema que lo llevaría a la cárcel y pondría fin a su carrera política, cuando un jurado lo declaró no culpable de los cargos de corrupción que le formuló un fiscal federal. Acevedo Vilá, junto a su ex ayudante Luisa Inclan Bird, fueron instruidos por nueve cargos de conspiración y fraude por la supuesta financiación ilegal de su campaña para Comisionado residente, en el 2001, y para la Gobernación, en 2005. El ex presidente del Partido Popular Democrático (PPD) calificó de políticas las acusaciones en su contra y virtualmente desafió a la justicia estadounidense, cuyos fiscales en principio le instrumentaron 24 cargos criminales, que supondrían muchos años de cárcel. Puede decirse que Acevedo Vilá pudo salir ileso de abajo de un camión en marcha. El publicitado proceso judicial contra el ex gobernador boricua ha dejado, sin embargo, muy mal parado al sistema de partidos políticos de la isla, al develarse forma y mecanismos de financiación que son definidos como corruptos.

