El presidente del Tribunal Constitucional, Milton Ray Guevara, ha declarado que el diálogo es la única vía para superar el problema de la violencia. Cierto es que la violencia, que diariamente cobra nuevas víctimas, tiene a la población en estado de ansiedad y amerita de una respuesta eficaz.
Pero además de no formar parte de las atribuciones del Tribunal Constitucional, ¿qué seguridad se tiene de que de un diálogo entre los diferentes sectores saldrá una fórmula contra la delincuencia y la criminalidad? Si Ray Guevara la tiene ha debido presentarla a las autoridades para que la apliquen sin necesidad de encuentros que, para colmo, suelen derivar en meros actos sociales.
Por experiencia el presidente del Tribunal Constitucional debe saber que las conclusiones se quedan en papel mojado desde que pisan un callo de algún sector. Fue lo que ocurrió con uno de esos diálogos convocados a principios de 2009 en que se acordó eliminar el barrilito de los congresistas, con la anuencia de éstos, pero sin llevarse a la práctica. Ray Guevara debe pensarlo bien.

