La absolución por un jurado estadounidense del cubano Luis Posada Carriles, acusado de perjurio, fraude y obstrucción, ha desalentado a los propios fiscales federales y al departamento de Justicia, que consideran que debió ser condenado por esos cargos. Lo peor de todo es que Posada Carriles nunca ha sido procesado por la acusación de dinamitar un avión de Cubana de Aviación en el que murieron decenas de pasajeros, a pesar de que es requerido por tribunales de Cuba y Venezuela para que responda por ese crimen y por otros actos de terrorismo. Ese señor ingresó de manera ilegal a Estados Unidos, mintió a las autoridades federales, pero no fue condenado ni siquiera por violar leyes de migración. Es por eso que se dice que el Departamento de Estado carece de calidad jurídica y moral para enjuiciar la situación de los derechos humanos en otras naciones, porque en su propio lar se preparan montaje como el mamotreto de juicio a Posada Carriles, criticado por fiscales y la División de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia. Washington exige o invoca tratados de extradición para reclamar la entrega de acusados de violar sus propias leyes, pero rehusa repatriar a alguien acusado de volar en pleno vuelo un avión repleto de pasajero. ¡Así no!.

