Inconcebibles son las condiciones en que seres humanos esperan poner fin a su existencia en el antiguo sanatorio siquiátrico Padre Billini. Las descripciones son espantosas. Abandonados a su suerte hombres y mujeres deambulan desnudos, salpicados de heces fecales y vómitos, como si cumplieran una condena en el infierno. Las condiciones son tan deplorables, tétricas, macabras e inhumanas que más bien se corresponden con centros de torturas. Enfermos abandonados hace 15, 20 y 25 años por familiares no han hecho más que empeorar a tal grado que su salud física y mental resulta prácticamente irrecuperable. Pero todavía se tiene la esperanza de que siquiera por piedad se pueda hacer algo a favor de esos seres depositados como desperdicios en el antiguo hospital siquiátrico. Si las autoridades no toman la iniciativa para rescatar a esas personas la tarea deben asumirlas organizaciones caritativas. Es una afrenta que en estos tiempos haya personas viviendo en tan dolorosas condiciones.

