El ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Temístocles Montás, ha salido raudo y veloz en apoyo a que se aplace la entrada en vigencia, pautada para este viernes, del nuevo sistema de cheques. La preocupación de Montás no es sólo técnica, sino política. Sabe que en medio de un proceso electoral el cambio en el formato de los cheques puede generar un cuello de botella que restrinja las operaciones comerciales. En el proceso para establecer un sistema estándar que mejore la seguridad de los cheques comenzó a trabajarse desde septiembre de 2009. Pero a la fecha el comercio alega que no ha podido hacer los arreglos por supuesta desidia de los bancos para entregar los talonarios y libretas. También se argumenta que el cambio no fue lo suficientemente difundido. El caso es que el comercio no está preparado para el cambio. Y aunque el secretario de Economía sabe que es necesario reformar el sistema, sobre todo para reducir la evasión fiscal, sale en apoyo de que la medida se aplace. Al parecer por cuestión de coyuntura.

