Aclarado
En menos de lo que canta un gallo ha sido aclarado el frustrado atentado del sábado en el simbólico Times Square, de Nueva York. Con el terrorismo como enemigo declarado las autoridades estadounidenses estaban compelidas a actuar con la prontitud con que lo hicieron para rescatar la confianza y desactivar el pánico.
El estadounidense de origen paquistaní Faisal Shahzad, detenido en el aeropuerto Kennedy cuando se proponía viajar a Dubai, admitió que había dejado el carro bomba potencialmente mortífero en el concurrido sector neoyorkino. Se tiene todavía el reto de determinar si el presunto terrorista está ligado a alguna organización interna o externa. La Policía determinó en su rápida y eficaz investigación que el artefacto pudo haber generado una gran bola de fuego y arrojar esquirlas con la fuerza suficiente para matar personas y destrozar ventanas. La prontitud con que fue aclarado el frustrado atentado representa un respiro para la administración del presidente Barack Obama. Y marca la diferencia en cuanto a la definición de prioridades.

