Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Hay que suponer que son inaguantables las condiciones de trabajo de las enfermeras del hospital Francisco Moscoso Puello para paralizar sus labores en medio de una crisis sanitaria. De no ser así sería censurable el movimiento de la protesta de un personal básico para los servicios de salud en demanda de la destitución del administrador del centro y otras reivindicaciones. Frente a un cólera que hace estragos y las epidemias que causan los aguaceros cabe suponer que sólo razones de peso podían llevar a las enfermeras de un centro tan importante como el Moscoso Puello a paralizar sus servicios. El ministro de Salud Pública, Bautista Rojas Gómez, debe prestar atención al conflicto para evitar que repercuta en detrimento de los pacientes y de la tranquilidad en el sector. Si el problema del hospital es gerencial, como alegan las enfermeras, no hay más que resolverlo. Por supuesto que las servidoras deben saber que no pueden convertir sus reivindicaciones, por legítimas que sean, en una camisa de fuerza. Tienen que ayudar en la solución.

El Nacional

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