Opinión

PRIMERA FILA

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Fantasma

Al entrar en la recta final, la sombra del finado presidente Hugo Chávez marca las elecciones del domingo en Venezuela. En tanto el presidente y candidato Nicolás Maduro se afianza en el legado del chavismo para preservar el poder, el opositor Henrique Capriles también lo aclama para ganar la simpatía del feudo electoral con que siempre contó el fallecido gobernante. Tan recurrente ha sido a la figura del carismático exmandatario, que su delfín en el poder inició su campaña diciendo que se le había aparecido como un pajarito. Capriles, además de  la inclusión social, ha utilizado en el proceso el nombre de Simón Bolívar, una figura emblemática que el chavismo enarboló siempre como bandera política. Los analistas estiman, sin embargo, que las elecciones, en las que Maduro se perfila como amplio favorito, no las decidirá el espíritu de Chávez, sino la estructura que ensambló  para mantenerse en el poder. Aún así, priman reservas.  Y la verdad es que Maduro no es Chávez ni cuenta con el carisma que durante 14 años cultivó el desaparecido gobernante.

El Nacional

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