Nobleza obliga a solidaridad con el enfermo, máxime si el mal que se padece tiene riesgos catastróficos, pero en el caso del presidente, Hugo Chávez, diagnosticado con cáncer en la pelvis, los ruegos por su salud han de ser más intensos entre los dominicanos que han tenido en el mandatario venezolano a un buen amigo presente siempre en momentos de crisis sin reclamar sumisión. Sin el Acuerdo Petrocaribe sobre suministro de combustibles, difícil sería a República Dominicana poder sobrevivir en términos de estabilidad económica y gobernabilidad política a la gran crisis financiera que se desató en 2008. Cuando el precio del petróleo se arrimó a los 150 dólares el barril, Venezuela mantuvo los suministros con solo un adelanto de 40 por ciento de la factura y el resto en financiamiento a 25 años y una tasa de interés de 1 por ciento, más otros dos años de gracia. Esa generosidad permitió que el Gobierno manejara más de 525 millones de dólares, con lo que pudo en parte sortear la crisis. Bueno es señalar que Chávez nunca ha exigido ningún tipo de genuflexión o adherencia, contrarios a metrópolis imperiales que arrasan en estos mares tropicales con sus enormes chinchorros de poder económico y político. Una población agradecida ruega por la salud del presidente Chávez.

