Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

La indiferencia oficial de que han dado cuenta familias desplazadas por derrumbes de sus viviendas en La Javilla, en Ribera del Ozama, se traduce en indolencia. En las primeras 48 horas de calvario las familias alegan que no habían recibido ningún tipo de ayuda y ni siquiera la visita de representante de ningún organismo. Es censurable que tras los derrumbes de viviendas, a causa de lo cual murió un jovencito de 14 años y dos niños resultaron heridos, las víctimas no hayan contado con algún tipo de asistencia oficial. Dramas como el que padecen los desplazados por las inundaciones confirman la inoperancia de una multiplicidad de entidades oficiales repletas de personas. En horas tan dramáticas es cuando se necesita de la solidaridad y la asistencia que requieran las familias que han quedado a la intemperie. Pero, de acuerdo con las víctimas, sólo el jefe de los bomberos, coronel Ramón Javier Bueno, es el único que se ha interesado en conocer la magnitud de los daños.  Abandonar los desplazados a su suerte es una muestra de indolencia.

El Nacional

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