La detención de dos presuntos participantes en el asesinato el sábado en Guatemala del folclorista Facundo Cabral es un importante avance para aclarar el horrendo criminen. Capturar a los presuntos culpables es lo menos que puede hacer el Gobierno de Guatemala para calmar el dolor y la indignación por la muerte de un artista cuyos temas se inspiraban en la paz y la libertad. Cada día es más obvio que el objetivo del atentado en que cayó Cabral era el empresario de origen nicaragüense Henry Fariñas, a quien se ha relacionado con el lavado de activos procedentes del narcotráfico. La captura de los tres sospechosos puede contribuir a aclarar todas las preguntas que todavía esperan respuestas sobre el deplorable asesinato de Cabral. Tienen ahora las autoridades guatemaltecas que evitar que los detenidos puedan ser silenciados, a través de algún tipo de atentado, por las poderosas mafias que han instalado sus reales en la nación centroamericana. Sería como tender un manto de impunidad a un crimen que tiene que aclararse a como dé lugar.

