Inquietud
La muerte del coronel Julián Suárez Cordero durante una protesta en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) plantea múltiples interrogantes sobre la capacidad de la Policía para sofocar desórdenes. Además de tratarse de un oficial superior ha llamado la atención que no llevara un casco protector. Por falta a tiempo de una ambulancia, Suárez Cordero fue trasladado a un centro médico, no precisamente al más cercano, en la cama de una camioneta, pero después de permanecer varios minutos herido en el pavimento sin recibir ningún tipo de atenciones. Son factores que, para prevenir casos lamentables, la propia Policía tiene que tomar en cuenta a la hora de enfrentar protestas sociales. El oficial no es el primero que cae en tales circunstancias. Para protestar siempre hay razones y pretextos. San Francisco de Macorís, Bonao y otras localidades fueron escenarios de huelgas y movilizaciones en demanda de variadas reivindicaciones. Se tiene entonces que garantizar la seguridad de los agentes para evitar casos lamentables.

