A medida que pasa el tiempo se torna más denso el velo de misterio que rodea el caso del niño de cuatro años Rafael Eduardo Jourdain. A la letanía de la Policía para establecer responsabilidades se agregan las contradicciones que rodean el estudio de ADN practicado en el Instituto Nacional de Patología Forense.
Desde su desaparición el 14 de abril de su residencia en el sector Invivienda a la fecha el caso ha sido cubierto de una nube de misterio. Patología Forense confirmó que las pruebas de ADN determinaron que el cadáver encontrado el 18 de abril en las márgenes del río Isabela corresponde al infante, pero sorprendió que el subdirector de la entidad, Lucas Carpio, alegara que nada tiene que declarar al respecto. El caso lleva el mismo curso de los dos abogados que fueron encontrados muertos hace dos años en sus respectivas oficinas, que tras múltiples traspies y contradicciones al final se quedó sin aclarar. Las autoridades han dado lugar, con su comportamiento, a que se sospeche de que algo se oculta con relación al caso del niño.

