Opinión

Prioridades noticiosas

Prioridades noticiosas

Apagué el televisor. A mí que nadie me venga comentando un acontecimiento noticioso sin explicar sus causas. Usted no puede calificar a los médicos de crueles e inhumanos —por los famosos paros— sin antes exponer las causas de las huelgas, las que descansan en el incumplimiento de aumento de un 15%. Y a los jóvenes médicos residentes les dejan de pagar durante tres meses y muchos se trasladan a los hospitales en ayuna y tomando dinero prestado para el pasaje.

En ese caso si hay alguien cruel e inhumano —y por demás incumplidor e irresponsable— es el gobierno. El mismo gobierno que guarda silencio ante escándalos de corrupción que involucran a miles de millones de pesos, como son el de la Junta Central Electoral y el de la importación del gas licuado de petróleo, para sólo citar dos casos del festival de actos dolosos que registran los órganos estatales.

En un orden de prioridades de los acontecimientos noticiosos no se pueden soslayar los actos mayores de corrupción, porque son verdaderos elementos causales de los males sociales que atravesamos, aunque esos hechos duren poco sobre el candelero público, porque uno hace excluir a otros de los espacios periodísticos, en una interminable cadena de escándalos de corrupción pública.

No es un secreto que los paros médicos a quien terminan afectando es a pacientes de los segmentos sociales más vulnerables, pero hay que decirle a la población que en un inexplicable ejercicio de arrogancia la ministra de Salud Pública se niega a recibir a los directivos del CMD y el presidente de la República, como ya nos tiene acostumbrados, ni se da por enterado de ninguno de los problemas que ocurren en el país.

Pero hay gente que escribe en periódicos o habla en medios audiovisuales que el que lo lee o lo escucha una vez puede decir que lo ha leído o lo ha escuchado siempre. Sus enfoques tienen una sola dirección y manipulan los hechos al abordarlos, si es que los abordan, pues no tratar hechos que estén sobre el tapete, como los feminicidios y los escándalos de corrupción de la JCE y de la importación del GLP, es otra manifestación de manipulación periodística.

El colmo periodístico fue un editorial de un matutino gratuito al resaltar el uso de los escáneres de la JCE, porque supuestamente operaron en un 60%, sin publicar en un mínimo espacio la noticia de la inversión de más de 40 millones de dólares en equipos inservibles. ¡Qué periodismo nos gastamos!

El Nacional

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