Opinión

Prisioneros de la red

Prisioneros de la red

Ernesto Guerrero

Facebook, Twiter, Linkedin, Instagran, WhatsApp han cambiado nuestra forma de vida y ahora resultan imprescindibles para encontrar: noticias, trabajo, parejas, o conocer sobre la vida de amigos etc. Sin embargo, se ha comprobado que el uso prolongado de esta tecnología conlleva problemas de salud.

El teléfono inteligente por el cual accedemos la mayoría de las veces se ha convertido en una prótesis, que nos acompaña a todas partes. Para muchos es un instrumento de trabajo, pero, la mayoría se conectan por habito, olvidándose de comer, dormir, bañarse o relacionarse con la pareja. He visto hasta motoristas circular mientras van chateando.

Tengo una amiga cuyo celular ha adquirido “vida propia”; el dispositivo solito, se encarga de enviar y recibir mensajes, que ella no recuerda haber programado. Cuando la batería esta baja, sufre de ansiedad y agitación, y pasa tanto tiempo en las redes que cuando su equipo estuvo inactivo por 48 horas, muchos amigos la llamaron preocupados por saber si estaba viva.

Las personas que están conectadas permanentemente a las noticias, reciben una descarga de noticias de todo el mundo, algunas falsas pero la mayoría de ellas desagradables y relativas a conflictos que Ud. no puede resolver. Se ha comprobado que una hora diaria conectado conlleva a una frustración y aumenta el riesgo de depresión en un 2%.

Las redes surgen y crecen para satisfacer la demanda de libertad de información y expresión que existe en todas las sociedades; lo mismo ocurre en Francia, Haití o Túnez, donde a través de Facebook se inició la revolución de la primavera árabe. Los “Nazionalistas del patio” también usan el recurso de enviar repetidos mensajes con contenidos de odio, para cambiar nuestra percepción hacia los migrantes.

La promesa de unir y conectar a toda la gente no se ha cumplido enteramente. Aunque ahora podemos interaccionar con amigos lejanos y perdidos hace tiempo, no sucede lo mismo cuando sentados en la misma mesa, cada miembro de la familia se encuentra distante, conectados a su propia red.

Somos prisioneros de las redes sociales y los administradores lo saben ya que a fin de captar nuestra permanente atención desarrollan mecanismos para mantener y aumentar nuestra adicción. Escriba la palabra “hotel” en un buscador y vera como su equipo recibirá diariamente cientos de mensajes sobre este tópico.

El Nacional

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