Opinión

Profesor Artagnan

Profesor Artagnan

Recientemente, en cumplimiento de la Ley 69-19, promulgada el 28 de marzo de 2019, el Poder Judicial designó con el nombre “Artagnan Pérez Méndez” la sede del Departamento Judicial de Espaillat, en un emotivo acto. Al igual que miles de abogados, fui parte de los discípulos y alumnos del Profesor Artagnan Pérez Méndez, entre 1984 y 1988, en la facultad de derecho de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), en su sede principal, en Santiago. Por tanto, me sentí muy feliz al ver este reconocimiento a tan apreciado profesor, ido a destiempo, el 15 de noviembre de 2017.

Cuando se haga el inventario de mujeres y hombres de toga y birrete que hayan tenido una proyección doctrinal y de presencia en los tribunales de la República, indudablemente hay que incluir entre ellos a Artagnan Pérez Méndez. Este ilustre mocano, que viajaba todos los días, siempre vestido con toda la formalidad, y que sus clases eran, además una lección de etiqueta y protocolo, fue no solamente un exitoso abogado de fuste en los tribunales y las cortes del país, sino que fue un extraordinario propulsor de la bibliografía jurídica nacional, con sus obras “Código Penal Dominicano Anotado”, en sus distintos tomos, “Procedimiento Civil”, tomos I y II, y su obra “Liberalidades y Sucesiones”. Son aportes invaluables a la cultura jurídica.

Sus clases eran cátedras de derecho, mezcladas con anécdotas y ejemplos que todavía resuenan en mi memoria. Sus cuadernillos de examen, tal cual se tratara de un acto notarial, tenían que guardar determinadas reglas de forma.

El profesor Pérez Méndez era un hombre de puntualidad exagerada. Con escasas ausencias, salvo que tuviese juicios penales fuera de la ciudad. Y las tertulias de los viernes por la tarde, eran un espacio distendido para conversar sobre distintos temas de clase.
Ya como abogado, tuve el privilegio de observar y ver al Profesor Artagnan en los tribunales.

Aunque defendiendo a distintos representados, pero en la misma barra de la defensa. Siempre un jurista del cual aprender todos los días. Siempre lo llamé “Profesor”, porque era imposible deslindar al jurista y al maestro. De igual manera, el Profesor Artagnan era columnista del semanario “Camino”, siempre tocando temas puntuales sobre la Biblia, los valores religiosos y morales, lo que revela su extraordinaria capacidad de enseñanza a los demás.

Que la sede del Poder Judicial en Espaillat, en su nativa Moca, lleve su nombre, es un reconocimiento, del cual sus alumnos y discípulos, nos sentimos altamente orgullosos. Honrar honra.

El Nacional

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