En el país, abundan las querellas por violencia contra mujeres menores, niñas y adolescentes que comienzan a ser sexualmente activas muchas veces, a partir de eventos traumáticos y hasta violentos, con los que inician una vida de desamor, conflictos, inmadurez y maltrato.
Los casos de abuso y violación sexual a niñas y adolescentes, cometidos por masculinos adultos, quedan impunes, con un balance negativo de maternidad impropia y un desprecio adquirido del entorno, mediato e inmediato, incluyendo del Estado y de los mecanismos con que cuenta para proteger a la niñez.
En nuestra cultura patriarcal, esas niñas, consideradas mujeres para la familia, la escuela, la iglesia y demás transmisoras de los valores culturales tradicionales, sufrirán la indiferencia institucional, sometidas a situaciones extremas, con finales predecibles que se podrían evitar si la dicotomía y doble moral, no fuera la regla de nuestras actuaciones, como personas, instituciones y país.
La práctica cultural de desarraigo con las niñas y adolescentes activas sexualmente, procede desde la familia, donde madres y padres las separan del afecto y consideración fraternal que probablemente, explique que el mismo Estado se desentienda de apoyarlas, alegando las carencias siempre invocadas, de pocos recursos que obligan a las instituciones, a hacer lo que se pueda, como si de eso se tratara.
Como el caso de Promese/Cal, cuyo Consejo Ejecutivo está presidido por el Ministro de Salud Pública, e integrado por el Director/a del Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS); el Director/a del Hospital de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional; el Asesor/a Médico del Poder Ejecutivo; el Coordinador/a Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para la Reforma Sector Salud; y la propia Directora de la institución. Un grupo de gran experticia al menos en los títulos- que debería saber las estadísticas desbordadas de embarazo en adolescente, en VIH-Sida y otras enfermedades de transmisión sexual y sobre todo, las cifras de mortalidad materna en la República Dominicana.
A pesar del marco legal de Promese, el decreto 9644 del de agosto de 1984, durante el gobierno de Jorge Blanco, y el Decreto 991-00, del 18 de octubre de 2000, mediante el cual se crea la Central de Apoyo Logístico PROMESE/CAL, durante el gobierno de Hipólito Mejía, y pese a la selectividad de las comisiones, consejos, delegaciones y demás mecanismos, se mantiene como necesidad enunciada, que las farmacias del Programa de Medicamentos Esenciales, masifique las ventas de condones y anticonceptivos.
La mortalidad materna de dominicanas, desbordada, ignorada por años y mal atendida, pone a las dominicanas muy jóvenes y pobres, en estado de riesgo. ¿No es esto otra epidemia? ¡Que nos lo digan!

