Que el discurso sea una práctica social es un hecho bien reconocido. La propia distinción entre teoría y praxis con la aceptación de la teoría como momento de lo práctico dan cuenta de ello desde los tiempos de Carlos Marx.
De ahí que una promesa electoral es aquella que un político que está tratando de ganar una elección le hace al público. Ha sido durante mucho tiempo un elemento central de las elecciones y sigue siéndolo.
Una vez electo, los políticos, en ocasiones, las incumplen.
Las promesas de los candidatos son parte de un programa electoral, que suele contener ideales no definidos y generalizaciones como también promesas específicas. Son un elemento esencial para lograr que la gente vote por un candidato.
El problema de desafección a la actividad política que padecemos puede tener relación, también, con la sensación que se tiene de que los candidatos prometen acciones o resultados que sin embargo, y sin explicación o justificación en muchos casos, no se llevan a cabo una vez que nuestros representantes están ya en ejercicio de sus cargos.
Desde aquí vigilaremos el cumplimiento de las promesas de campaña
Y todo ello, sin consecuencia alguna, sin posibilidad real de reclamación o queja, o de revocación del incumplidor. Los dominicanos estrenaremos un nuevo gobierno dentro de seis semanas y ojalá que está experiencia de promesas incumplidas queden en el pasado.
Sin embargo, desde aquí estaremos vigilante para que recordar a las nuevas autoridades los compromisos hechos ante la sociedad en tema tan sensibles como educación, salud, viviendas, justicia y empleos.
La realidad que acabo de exponer la considero una cuestión esencial para la credibilidad de nuestro Estado social y democrático de derecho, dado que para decidir el sentido de nuestro voto tenemos en cuenta no sólo la formación u honestidad de las personas candidatas, sino también las promesas electorales de mejora de la vida o dignidad de la gente.
Votamos de forma informada y consciente, pensando que una vez elegidos nuestros representantes van a trabajar por hacer realidad las promesas.
Por. José Antonio Torres
josetorres60@hotmail.com

