Opinión

Promesas y podredumbre

Promesas y podredumbre

La voluntad de Leonel Fernández y el aval que Danilo Medina deberá dar si quiere apoyo estatal, serán decisivos en la presentación de candidatura por el Partido Reformista Social Cristiano.  En 1996, Joaquín Balaguer, jefe del sistema político y presidente de la República, traspasó fuentes de recursos y espacios de maniobra al grupo que se había hecho predominante en el Partido de la Liberación Dominicana, a cambio de compartir el poder.  Hoy, Leonel Fernández decide en cuáles términos mantendrá la inserción en el Estado del grupo de politiqueros que continúa cobijado bajo las siglas PRSC. En 1996, al adefesio construido le llamaron indebidamente Frente Patriótico. Al que se construye hoy, salvo que digan otra cosa los asesores de Leonel Fernández,  no hay que ponerle nombre.

La participación de Danilo Medina en reuniones donde se pone precio al activismo politiquero, deja ver el sello esencialmente conservador de su proyecto. ¿A quién puede convencer de que es agente de cambio cuando está atado al actual gobierno y ligado a grupos retrógrados?

Hipólito Mejía, quien compite con Danilo Medina, tiene bien marcado el sello del conservadurismo. En el año 2000, cuando aún no había sido presidente, viajó a Miami junto al ex general Ramón Emilio Jiménez (cuyo nombre se vincula a la represión y al crimen político en los llamados doce años de Joaquín Balaguer y a escándalos de corrupción en gobiernos posteriores). Buscaban apoyo político y colaboración económica de lo peor del exilio cubano.

El discurso chabacano de Hipólito Mejía y las vacuas proclamas de Guido Gómez Mazara no logran ocultar el compromiso con la clase dominante (por pertenencia, por identificación o por ambas condiciones).

El balaguerismo rancio cabe en ambos proyectos, que no son precisamente proyectos políticos, sino planes de saqueo al erario. Negocia con Leonel Fernández porque sus principales representantes han multiplicado fortunas y capitales en el Estado y un decreto presidencial puede decidir su permanencia o no en puestos bien dotados de recursos y que los hacen inmunes a las investigaciones sobre peculado. Por eso, buscan garantía de permanencia y se comprometen a presentar candidatura solo si Leonel Fernández lo considera conveniente.

Hipólito Mejía y sus allegados tratan de mejorar la cotización, pero también buscan otras alianzas (tratando de atraer incluso al desacreditado Amable Aristy Castro) para oponer al redivivo Frente Patriótico otro frente al que pondrían un nombre poco original. ¡Es de muy mal gusto el montaje!

¿Se articula sobre manipulación del vocabulario y promesas vacuas un proyecto de cambio? ¿Qué pretende cambiar quien se compromete a preservar la impunidad del delito de Estado? Hipólito Mejía y Danilo Medina son hijos de la podredumbre… ¡Qué asco!

El Nacional

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