WikiLeaks y vox populi en el país
La filtración de documentos secretos de la diplomacia estadounidense, por parte del sitio de Internet Wikileaks, que ha desatado un escándalo en la prensa mundial, en lo que respecta a República Dominicana no implica mayores revelaciones y, en los primeros dos casos, no pasará de un escarceo momentáneo ni generará acción anticorrupción.
Las noticias publicadas por el diario español El País, basado en cables de la embajada yanqui en Santo Domingo, aportan poca novedad sobre el tema de la corrupción y confirman el modus operandi de funcionarios gubernamentales que, según un sociólogo, acceden a cargos oficiales para desde allí hacer negocios personales.
La opinión pública dice que no es nada nuevo porque el comportamiento que los cables diplomáticos atribuyen a dos ex funcionarios es generalizado, como se recuerda en declaraciones de la antigua embajadora de España en defensa de inversionistas ibéricos víctimas de trabas similares.
El tema morirá en la prensa como otros escándalos que son sustituidos, en ocasiones de manera inducida, por temas con ribetes de sensacionalismo que alimentan el morbo y condenan a la amnesia, además, el jolgorio navideño se encargará de pasar este asunto a otro plano.
Como se trata de dos cables de miles que han sido filtrados a un quinteto de grandes periódicos, referidos a hechos trascendentes, la lógica indica que habrá más revelaciones y otros personajes podrían ser identificados.
Al pasar balance al hecho noticioso, la revelación y reacciones oficiales se llega a la conclusión de que la corrupción es un mal ancestral, quizás endémico, arraigado no sólo en el sector público sino también en la actividad privada, y que, pese a esfuerzos formales y a la colaboración internacional, faltan acciones contundentes.
Estamentos del gobierno se esfuerzan por crear una cultura y aplicar iniciativas para enfrentar el mal, aunque para el común del pueblo falta voluntad política evidenciada en para quienes en el gobierno han logrado riqueza cuyo origen no pueden justificar.

