Entre las novedades de la reformada Constitución está el reconocimiento del derecho a la intimidad y el honor personal, que tiene que ver con privacidad, justa fama y buena imagen.
Está de moda y se vende como pan caliente un vídeo del recién capturado reo José David Figueroa Agosto, en acciones sexuales con mujeres en una filmación considerada evidencia en el proceso judicial en el país contra el ex fugado de una prisión puertorriqueña.
Las autoridades aclararon que el material no es prueba documental para sostener la acusación de narcotráfico y lavado de activos, aunque arrestaran vendedores callejeros que comercializan el vídeo.
De esta manera se ataca la piratería en base a la ley de derecho de autor, por una parte, y por otra se pretende defender el honor, intimidad y privacidad de las personas que acompañan al famoso personaje boricua catapultado por la prensa.
Además de la parte de entretenimiento, por la natural curiosidad que supone lo prohibido, para las autoridades judiciales proceder de manera exitosa contra piratas comercializadores del vídeo faltan elementos constitutivos del presunto ilícito y, también, las víctimas como querellantes o actores civiles conforme la legislación procesal.
¿Quién tiene derecho de autor? ¿Existe querella contra los vendedores ilegales? ¿Ha sido registrada como obra del intelecto de una persona?
Podrían surgir otros cuestionamientos antes de llegar a la conclusión de que la actuación oficial ha sido infeliz, y por otra parte, en cuanto a derechos personales al honor e intimidad, para proceder contra los implicados en el supuesto ilícito hacen faltan querellantes o víctimas que están en el vídeo.
Si alguna de las damas filmadas sin su consentimiento se querella, podría tener fuerza un proceso, es más, si el propio Figueroa Agosto lo deseara, tiene asidero que se constituyera en denunciante como víctima de la violación de su derecho al honor.
Así que seguirá el show mediático y la venta del vídeo con poca posibilidad de que alguien reclame derecho al honor. Otro capítulo de la telenovela queda en las ramas.

