Opinión

PUNTOS… Y PICAS

PUNTOS… Y PICAS

 El tema de gripe aviaria y presencia del virus AH1N1, con casos fatales en el país, retrotraen al primer plano las relaciones Haití-República Dominicana y vuelven a evidenciar torpe manejo de usos y costumbres diplomáticas por autoridades quisqueyanas.

Desde 2003 el gobierno de Haití, en ejercicio soberano, prohibió la importación de productos cárnicos dominicanos, especialmente pollos y huevos, debido a presencia en territorio nacional de casos de gripe aviaria.

El impacto de esta decisión del vecino ha sido demoledor para productores avícolas nativos que tienen al otro lado fronterizo su principal mercado exterior y desde entonces son reiteradas las quejas del sector y ruegos al gobierno para que gestione el levantamiento de la veda.

Que se sepa, oficialmente no hay decisión de uno u otro estado que comparten la isla Hispaniola y por eso ahora resulta chocante que se vuelva sobre el tema con supuesta nueva prohibición haitiana, cuando se registran casos del virus AH1N1.

Resulta que ese fenómeno está desligado de gripe aviaria y ha sido menester que la Oficina Panamericana de Salud (OPS) haya tenido que asegurar que aquí no circula el virus, distinto al de aves que puede transmitirse a humanos.

El torpe manejo del asunto con implicaciones políticas, económicas y diplomáticas evidencia que las relaciones exteriores dominicanas descuidan responsabilidades frente a Haití al que se aplica el “dejar hacer y dejar pasar” como práctica de estado.

No es posible que se esperen explicaciones del vecino sin solicitarlas, que se reaccione con retardo, que no haya proactividad, que no se ejerza soberanía para responder con reciprocidad como principio diplomático ante decisiones perniciosas, injustas e improcedentes.

Las relaciones con Haití deben traspasar el trato migratorio y control fronterizo, tienen altísimo componente económico, comercial y soberanía, sin desventajas ni deficiencias de quienes deben actuar, con competencia y a tiempo.

El Nacional

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