Opinión

PUNTOS… Y PICAS

PUNTOS… Y PICAS

El escándalo generado por resultados científicos del contenido nocivo de embutidos comercializados como salami es una revelación asombrosa en un país macondiano de escándalos que nacen, crecen, se reproducen y mueren en la prensa, sin consecuencias que propendan a solución de problemas.

La valiente posición de la directora de Pro-Consumidor evidencia el incumplimiento olímpico de regulaciones para la producción y expendio de productos de consumo masivo, como los populares embutidos.

Si algún pecado ha cometido la funcionaria, caracterizada desde antes de desempeñar el cargo por alertar sobre engaños contra consumidores en su rol periodístico escrutador, es no señalar con nombres y apellidos las empresas que exponen al pueblo a comer porquería.

La generalización perjudica a empresas líderes y otras que compiten con calidad al considerarse que “todas” violan controles al cuidado de instancias diferentes a Pro-Consumidor, como los ministerios de Salud Pública e Industria y Comercio y sus dependencias correspondientes.

Altagracia Paulino se ha caracterizado por revelar abusos, tales los casos de entidades financieras con el tema de tarjetas de crédito y de negocios de educación, sobre tarifas y textos escolares.

En un país caracterizado por irresponsabilidad, expresada en “dejar hacer dejar pasar”, en tolerancia cómplice y protección estimulante de impunidad, por parte de funcionarios con atribuciones bien especificadas en el ordenamiento jurídico, la actitud de Paulino es excepcional, lejos de normal. 

Lo del salami, en este contexto, es la punta del témpano de hielo, ejemplo que desnuda prácticas cotidianas que se arrastran por años y se mantienen gracias a errores conscientes de la práctica oficial de resolverlo todo en la prensa y ejercer un “gobierno mediático”.

Más grave aún es que escándalos cíclicos son reemplazados y olvidados con otros inducidos, de naturaleza política o económica, para distraer la atención y seguir el mismo esquema de debatirse, rebatirse y removerse cual partícula fétida de los hoy famosos salamis.

Así anda el país con la impresión, interna y externa,  que la autoridad tiene vacaciones permanentes.

El Nacional

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