En su joven gobierno el presidente Danilo Medina debió haber alcanzado el mayor nivel de aceptación popular con la destitución del Controlar General de la República y antiguo Superintendente de Bancos, Haivanjoe Ng Cortiñas, protagonista del escándalo de pensiones.
No es momento para hacer leña del árbol caído, sin embargo, el funcionario defenestrado permaneció más de la cuenta en el cargo luego de su actitud prepotente y desenfadada al descubrirse las auto pensiones escandalosas fijadas casi al término del gobierno pasado.
El asunto es más complejo al margen del entretenimiento mediático coyuntural que ignora cuestiones más trascendentes, porque Ng Cortiñas es apenas uno de tantos de la clase política transformada en grupo económico hegemónico que llegó al poder para servirse de él.
Hay otra treintena de antiguos servidores públicos pensionados legal, pero irregularmente, por conflictos de intereses, con montos privilegiados que representan al erario sumas multimillonarias del presupuesto nacional Y siguen cobrando en dos sitios. ¡Qué bárbaros!
Ng Cortiñas es apenas la punta que sobresale del témpano. Hay otras situaciones escandalosas en el ámbito de las auto pensiones que fueron decididas al acostarse las palomas en la transición y horas antes del ascenso del presidente Medina.
Miembros de la antigua Junta Central Electoral lograron pensiones de cientos de miles de pesos sin tener condiciones de edad, salud o invalidez como impedimentos para el trabajo, y en enero pasado fueron nombrados en las llamadas altas cortes por lo que hoy día reciben dos ingresos del Estado.
La destitución del funcionario, que además del caso de pensiones protagonizó el primer conflicto del nuevo gobierno al cancelar servidores de la Contraloría protegidos por carrera administrativa, debe estimular otras disposiciones presidenciales para hacer lo que nunca se ha hecho.
La negativa del Poder Ejecutivo de otorgar fondos para esas pensiones privilegiadas y abusivas, junto al anuncio presidencial de revisar situaciones parecidas ocurridas con anterioridad, debe ser complementada con profunda y efectiva actualización del monto recibido por viejos servidores hoy jubilados.

