Opinión

Puntos… y picas

Puntos… y picas

Cinco meses y dos semanas después del atentado  contra el abogado José Jordi Veras Rodríguez, las autoridades del Ministerio Público y Policía Nacional anunciaron la solución del caso con imputaciones directas a presuntos autores intelectual y materiales.

La  investigación permite establecer responsabilidades para acusar más allá de la duda razonable al empresario y reo Adriano Román, planificador y financista de la trama, y a otros tres señalados como sicarios.

Este es un triunfo de la persistencia, paciencia y convencimiento de los investigadores quienes, pese a campañas de maledicencia que pretendieron manchar honras, lograron validar la tesis inicial sobre el intento de asesinato del abogado y comentarista de televisión, cuando llegaba al canal 25 en la madrugada del 2 de junio.

Fue la mente perversa de un sicópata como el empresario recluido en el Centro de Corrección y Rehabilitación Rafey-Hombres, la que urdió la trama contra el abogado que logró ganancia de causa con condenando a 20 años de prisión a Román, por también intentar asesinar su ex esposa Miguelina Llaverías, con un patrón de ejecución muy parecido al presente.

Román tiene un prontuario delictivo harto conocido en la comunidad de Santiago que se remonta a 1976 y que toca a su familia e inquilinos, desde tiempos en que su poder económico avasallaba los estamentos judiciales, religiosos y sociales cuando la justicia era cenicienta de los poderes públicos.

Lo más deleznable, quizás, tras conocerse los detalles  de este suceso, es que medios de comunicación y “opinadores” se prestaran a propalar campañas pagadas para calumniar e infamar a la víctima y su familia.

Han revelado las autoridades que el instinto de este sicópata no descansa y que tenía el designio criminal de patrocinar atentados contra periodistas que se interesaron mucho en difundir su historial delictivo, y es obvio que sus maquinaciones requerían de colaboración pagada.

 La solución  del caso tranquiliza a la opinión pública, y  en especial al abogado Negro Veras… Y pone un lastre moral en la conciencia de los malvados.

El Nacional

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