Opinión

PUNTOS… Y PICAS

PUNTOS… Y PICAS

Por: Carlos Manuel Estrella
puntosyenfoques@hotmail.com

 

Rostro humano

 

Con el proyecto de ley que crea un régimen especial para nacidos en el país hijos de extranjeros, inscritos irregularmente en el registro civil, y sobre naturalización de afectados por sentencia 168/13 del Tribunal Constitucional, Danilo Medina se consolida como estadista de rostro humano.

El presidente de la República logró consensuar una propuesta legal que busca resolver el masivo despojo de identidad y nacionalidad generado por esa y otras decisiones de la corte constitucional, estimulada por la Junta Central Electoral, que causa la muerte civil de miles de nacidos aquí.

La carta exposición de motivos del mandatario, en ejercicio de su atribución de iniciativa legislativa, ratifica principios consagrados en la Constitución que sustentan el estado social y democrático de derecho y, sobre todo, que reivindican la dignidad humana, sin exclusiones ni prejuicios.

En su misiva habla de “ejercicio soberano de los órganos democráticos”, “respuesta equilibrada y responsable”, “garantía de derechos fundamentales”, admisión de “carencias en materia de registro, documentación e identificación” y “debilidad institucional inaceptable”.

La solución planteada por Medina se corona cuando afirma que es “la forma más justa, rápida y definitiva de terminar con la incertidumbre de estas personas y sus descendientes, y desterrar para siempre la posibilidad de que derechos sean restringidos por carencias administrativas en las que ellos no tuvieron ninguna responsabilidad ni participación”.

Como ha dicho el mandatario, esta es una oportunidad histórica para lograr verdadera igualdad y justicia social, sin exclusión ni discriminación, garantía del derecho a la identidad y primacía de derechos fundamentales y soberanía, en pos del bienestar común, especialmente de los más vulnerables. La constitucionalidad de la inminente ley no puede dudarse, sería renegar simientes del estado social y democrático de derecho. El Tribunal Constitucional existe para proteger los derechos fundamentales que la propuesta legislativa reivindica con el humanismo de Medina.

El Nacional

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