Las descaradas y astronómicas pensiones aprobadas para privilegiar más de cuarenta funcionarios al acostarse las palomas del pasado gobierno, son mancha indeleble en la conciencia pública por la irritante inequidad que envuelven en violación a toda norma de justicia y ética. Basta con visitar cualquier oficina del Banco de Reservas a final de mes, para ver el contrastante bochornoso con las pensiones del tristemente célebre Haivanjoe Ng Cortiñas y compartes.
En oficinas de Banreservas se observa la miseria humana en máxima expresión con desfile de desvalidos ex servidores públicos que entregaron sus mejores años de trabajo al gobierno y acuden a retirar sumas que no alcanzan ni para medicinas.
Es espectáculo lacerante no solo por el miserable monto del pago, sino la impuntualidad que obliga a visitas seguidas para la habitual pregunta ¿ya depositaron en la cuenta? y la respuesta oficial repetitiva vuelva mañana, en un regresar cargado de precariedades.
Eso llora ante la presencia de Dios, sentencia la sabiduría popular, al saberse de escandalosos casos en instituciones descentralizadas amparándose en regulaciones en que los beneficiarios son juez y parte, como el Reglamento Complementario del Plan de Pensiones de la Superintendencia de Bancos.
Puede estarse en presencia de situaciones que por la forma y de acuerdo a normas internas sean regulares o válidas, sin embargo, a todas luces es inmoral e injusto el privilegio a 49 exfuncionarios de la Superintendencia de Bancos pensionados entre julio y agosto de este año.

