Opinión

Puntos… y picas

Puntos… y picas

Caos y negocios del tránsito en Santiago

La segunda ciudad en importancia del país,  acusa gravísimos problemas de tránsito y transporte, asuntos de competencia municipal, con autoridades más empeñadas en hacer negocios que en buscar soluciones.

Fortalezas del transporte urbano de Santiago, otrora modelo de organización, identificación y operación de rutas del denominado “concho”, hoy son debilidades que los funcionarios no aprovechan como oportunidades de mejoramiento.

Las autoproclamadas  “transparencia” y “honestidad” de la gestión de Gilberto Serulle son palabras vacías, que operan como boomerang y, en materia de tránsito y transporte, significan lo contrario.

Es punto luminoso la eliminación de la rotonda  “La Fuente”, con una solución vial anhelada por años y que requiere acciones complementarias por el enorme movimiento  en esa zona universitaria.

Aspectos nodales del tránsito y transporte en Santiago no son enfrentados. Se percibe, por las indelicadezas que ocurren, que no hay vocación para buscar soluciones y el norte de las decisiones y normativas es puro oportunismo económico.

Asuntos  pendientes como el caos en el centro histórico por confluencia de rutas del “concho” en la calle Del Sol y el frecuente taponamiento de la avenida Las Carreras, por concurrencia de paradas de minibuses interurbanos y autobuses, algo insólito, no parecen ser de atención municipal sino para negociar con decisiones.

Extender el recorrido de las rutas “N”, de Nibaje, que ahora llega hasta la 27 de Febrero y tapona la Sánchez en su retorno al centro, así como  ampliar la “E”, de El Ejido, que ahora cruza la Del Sol y sigue a la Vicente Estrella, es crear  mayúsculo desorden.

Ni hablar de los parquímetros. Es época del dejar hacer y dejar pasar, sin regulación y con populismo trasnochado para disimular indelicadezas y transacciones con negociantes  del transporte, disfrazados de “sindicalistas”. Y chantajear al contrincante.

En pocos meses,  la nueva gestión ha realizado transacciones multimillonarias, al margen de la “transparencia” y “honestidad”.

El Nacional

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