Opinión

PUNTOS… Y PICAS

PUNTOS… Y PICAS

El refranero popular sentencia de manera sabia “es mejor precaver que tener que lamentar” para referirse a la recomendada prudencia que evite la ocurrencia del suceso previsible o, en caso contrario, que sus consecuencias negativas sean atenuadas o neutralizadas por la acción preventiva.

El territorio nacional está ubicado en zona de alta sismicidad que, de acuerdo a especialistas, implica que población y autoridades deben tener suficiente conocimiento del tema y preparación o entrenamiento para saber cómo reaccionar ante un temblor de tierra dañino.

Los expertos insisten en la necesidad de aprender a “convivir” con los movimientos telúricos por la existencia de fallas en la corteza terrestre de la isla, identificadas y estudiadas, que han tenido, tienen y tendrán actividad para liberar energía acumulada y provocar sismos.

Existen dispositivos denominados de “alerta temprana” para anticipar, por segundos valiosos para preservar vidas, la ocurrencia del sismo, pero son artefactos de uso no masificado y limitados a grandes organizaciones principalmente privadas.

Hay que enfocar acciones de gobierno y especialistas hacia la educación sísmica para que la gente tenga información básica y no reaccione con la clásica huida.

La revisión del estado de edificaciones, su reforzamiento para cumplir requisitos de ingeniería sismorresistente, el conocimiento de rutas de evacuación y la práctica de simulacros para emergencias, deben estar en las prioridades educativas ciudadanas ante desastres.

La escuela y los medios de comunicación,  tienen el deber ineludible como parte de su responsabilidad social de orientar a estudiantes y pueblo en general.

Asuntos como el “triángulo de vida” para identificar el lugar recomendado de protección en eventual colapso de edificaciones y poseer pito o silbato,  son aspectos claves que deben ser de conocimiento colectivo y asumirse como protocolos.

Pese a los avances, el temblor es impredecible, en consecuencia, en zonas sísmicas como República Dominicana, la lógica aconseja prevención y educación.

El Nacional

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