Opinión

Puntos… y picas

Puntos… y picas

Tinieblas eléctricas

 

El déficit de generación energética, sector estratégico que deber estar bajo control estatal, es un mal ancestral que parece no tener solución viable y que en la última media centuria no ha podido ser conjurado por distintos gobiernos, cuyas recetas han sido inefectivas como evidencia la historia.

Antes eran las folklóricas chichiguas como origen de apagones en tiempos de Julio Sauri y ahora las descargas eléctricas (léase rayos) de la modernidad digital, desde la función pública se ingenian justificaciones para eludir incapacidades y falta de voluntad política para superar este mal.

De buenas a primeras, el asunto eléctrico domina la interesada opinión publica y también es tema de mentideros populares por efecto directo del recrudecimiento de cortes del servicio de energía que afectan “sectores carenciados” bajo la sospecha legítima de que son “apagones financieros”.

El subsidio eléctrico, sangría incontrolable que cada año se admite como multimillonario déficit presupuestal en dólares, es una barbaridad que se alimenta de la mafia supranacional y suprapolítica que vive de presión y chantaje por la insuficiencia oficial para suplir la demanda nacional.

La que ha sido vendida como última y nueva solución al problema de generación eléctrica por parte del Estado, la famosa planta de Punta Catalina que no terminan de construir, nació con el pecado original de la corrupción y su constructora Odebrecht salpica con ella altos altares políticos.

Ahora hay que buscar más dinero para tratar de terminar la dichosa planta y en paralelo seguir el arbitraje internacional con la constructora delincuente, mientras circulan sospechosos rumores de venta desde ya de la generadora eléctrica, en potencial operación parecida a la del “capa perro”.

El Nacional

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