Las encuestas políticas han pasado a ser, de instrumento para la medición científica de preferencias, opiniones y tendencias del mercado en un determinado momento, mecanismos para manipular la opinión pública.
La disputa por la candidatura presidencial del Partido Revolucionario (PRD) es el principal caldo de cultivo para publicar un rosario de encuestas y estudios de preferencia electoral que se desmienten unos a otros de un día al siguiente, de acuerdo a su factura.
El Partido de la Liberación (PLD) aporta una altísima cuota de vigencia a las encuestas con tantos aspirantes a nominación presidencial vinculados o en ejercicio del poder, de dónde es fácil encontrar recursos para el financiamiento de estudios.
Es sorprendente que un día una encuesta señale a tal o cual precandidato perredeísta, Hipólito Mejía o Miguel Vargas, como cabeza de preferencias para la convención programada para el 6 de marzo, y al día siguiente sea publicado otro estudio con resultados totalmente opuestos.
Como para no quedarse atrás, los peledeístas también están metidos al juego, fuego cruzado y guerra de publicaciones, con un ingrediente adicional que es la inclusión del presidente del partido y de la República como potencial candidato.
Los osados fabricantes de estos productos se han inventado escenarios imposibles para hacer sus mediciones tal como presentar al actual presidente como candidato, que es inconstitucional, y además atribuirle excesivo y dudoso nivel de simpatía ante su desgaste natural por el ejercicio del poder.
La manipulación y falta de seriedad se evidencian cuando no se explican con aspectos técnicos claves como universo de entrevistados, tipo de muestra, margen de error, perfil de los encuestados, período en que se realizan las entrevistas…
Hay razones para pensar que ciertas encuestas son de aposento, tecnológicas, a la medida de los deseos del que paga y que, en consecuencia, sólo son instrumentos para la manipulación de los menos pensantes, potenciales votantes o electores internos de un partido.
Hasta ahí llega el descrédito.

