Hace poco más de un año un artículo de los economistas David Dollar y Aart Kray del Banco Mundial titulado “El crecimiento es bueno para los pobres” concluyó que los pobres se benefician en igual proporción que el resto de la población del crecimiento per cápita de la economía. Con este resultado se volvió a enfatizar la importancia del crecimiento económico en la reducción de la pobreza.
En la actualidad se mantiene el debate acerca de la influencia que ejerce el crecimiento económico en la reducción de la pobreza, y al respecto, algunos postulan que para alcanzar este propósito es suficiente impulsar el crecimiento del producto interno bruto (PIB) de un país y afirman que no se requiere mejorar la distribución de los ingresos de la población.
Los resultados confirman que es posible abatir la pobreza a partir de políticas que tengan como objetivo prioritario reducir el nivel de inequidad en la distribución del ingreso, sobre todo en los países de mayor desarrollo relativo, en tanto que en las economías de menores recursos se requiere, además, incrementar el ingreso de las familias menos favorecidas como condición necesaria para reducir la pobreza.
Los datos examinados permiten afirmar que una combinación adecuada de políticas que incrementen el ingreso y mejoren su distribución generaría un círculo virtuoso de reducción rápida y sostenida de la pobreza. A esa teoría me adhiero.
De acuerdo a las cifras de la CEPAl reveladas hace poco, pero que corresponden a un estudio que se hizo en el 2010, confirma una leve reducción de la pobreza en el ámbito regional, aunque el índice de indigencia se empinó ligeramente. Así, la pobreza se redujo de 184 a 180 millones, mientras que la indigencia repuntó de 68 a 71 millones de personas en la región.
Para lograr que en los próximos años el registro de pobreza continúe cediendo, se postula que es prioritario alentar el crecimiento de la actividad económica bajado en una distribución equitativa entre los generadores de la misma. De ahí que no entiendo como República Dominicana tiene un crecimiento sostenido, mientras la gente es cada vez más pobre.

