Editorial

¿Qué está pasando?

¿Qué está pasando?

Un terrible cáncer moral parece expandir su metástasis degenerativa por todo el tejido social de la nación, sacudido hoy por dramáticos episodios de salvajismo que hacen temer que la sociedad dominicana marcha hacia un estadio de anarquía  total o  de  virtual disolución como ente  de civilidad.

A la cadena de asesinatos, ejecuciones por encargo, acribillamientos, crímenes pasionales, violaciones, secuestros, atracos, robos, se agregan sucesos  aún más atroces, como   la muerte a machetazos de  un padre y sus dos hijas, de ocho y nueve años de edad, en Elías Piña, a manos de dos jóvenes que  alegaron estar poseídos por el demonio.

Los individuos, de 20 y 22 años, arribaron el lunes en la noche al hogar de Rafael Polanco Tolentino, de 56 años, a quien  asesinaron, decapitaron y cercenaron  su cuerpo y luego ultimaron también a machetazos a las dos niñas.

¿Qué tumor  conductual carcome hoy la médula social y causa hechos tan aberrantes como el de dos jóvenes  que borrachos “y poseídos por el demonio” son capaces de  asesinar, decapitar y cercenar a un indefenso padre y  masacrar a machetazos a dos inocentes niñas? ¿Qué está pasando?

En los últimos tiempos la sociedad ha sido estremecida por  sucesos como los de un individuo que  asesinó a su madre-abuela y a sus dos hijos e hirió de gravedad a su esposa; hombres que asesinan a sus parejas o pretendientes,  delincuentes que acribillan a policías, sicarios que  ejecutan y decapitan a sus víctimas. ¿Qué está pasando?

La espiral de violencia y criminalidad que agobia a la  ciudadanía  asume características infernales por el creciente desprecio por la vida de niños, mujeres y ancianos y por  la naturaleza atroz, ruin, cobarde y diabólica de los asesinatos que se perpetran.

No  hay forma de poder explicar que dos  maleantes asesinen a machetazos a un padre y a sus dos hijas, que decapiten y cercenen el cuerpo de una de sus víctimas y abandonen los cuerpecitos de las niñas en matorrales cercanos. ¿Cómo exponer tanta vileza y ruindad sin hablar de progresiva disolución social?

La ausencia casi absoluta de  autoridad e institucionalidad ha de señalarse  en un primer diagnóstico como  causas esenciales de  tan horripilante brote de  delincuencia, violencia y crueldad. Aun así,  no hay  forma de poder explicar el caso de los individuos sin alma que asesinaron por placer a dos niñas y a su padre. ¿Qué está pasando?

El Nacional

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