Opinión

¡Qué ironía histórica!

¡Qué ironía histórica!

En el período 1963-1965 se produjo en la República Dominicana una de las contradicciones más sorprendentes de esas que nos tiene reservada la Historia.

¿Por qué en el citado período 1963-1965 y qué pasó en esa etapa que emociona analizar semejante ironía de los procesos históricos?

Ustedes saben que el 25 de septiembre de 1963 fue derrocado el gobierno constitucional que el pueblo se había dado el 20 de diciembre de 1962 en las primeras elecciones libres celebradas en el país desde 1924, cuando el funesto caudillo montonero Horacio Vásquez le ganó al prócer Francisco José Peynado.

La fórmula Juan Emilio Bosch y Gaviño-Segundo Armando González Tamayo, del Partido Revolucionario Dominicano, obtuvo aquel mes navideño una votación récord de 619.000 votos, un 50 por ciento nunca visto aquí en elecciones normales.

Pero… desde ese mismo día la maldad se dedicó a conspirar para burlar el libre ejercicio del pueblo dominicano, logrando su traición 7 meses más tarde, en la citada madrugada septembrina que la Nación dominicana asimiló como una lección que jamás ha olvidado.

Así como los golpistas complotaron desde el mismo día del triunfo del trípode PRD-Bosch-González para ejecutar su crimen, de la misma manera civiles y militares leales al orden legal iniciaron un plan buscando suprimir al régimen de facto y restablecer el orden constitucional.

Y en eso estaban el propio presidente derrocado, desde el exilio, y los que aquí se quedaron luchando y encabezados por el doctor José Francisco Peña Gómez, orientado desde su segundo ostracismo por el prócer vegano.

Y junto a los civiles, un grupo de militares que nunca estuvo de acuerdo con el golpe de Estado que malogró la obra democrática de sus compatriotas.

¿Por qué menciono lo de contradicción e ironía de la Historia en ese proceso 1963-1965?

Lo hago porque en abril de 1965, tras una larga y dura lucha antigolpista desde 1963, dos coroneles, Rafael Tomás Fernández Domínguez y Francisco Alberto Caamaño Deñó, hijos de dos generales de Trujillo, Ludovino Fernández y Fausto Caamaño, fueron, entre otros héroes, las figuras claves del movimiento constitucionalista.

Sirva este artículo como homenaje al coronel Fernández Domínguez en el 45 aniversario (19 de mayo de 1965) de su muerte en combate, y como saludo especial a su viuda, esa gran dama que es Arlette Fernández.

El Nacional

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